LA TV EN DEBATE
Opinion
A diez años de haber cruzado la barrera del tercer milenio, nos preguntamos: Por qué la televisión - este medio masivo - involucionó con respecto al avance global. Esta pregunta puede abrir conjeturas, debates y hasta enigmas, pero lo cierto es que en la distancia, desde 1958 - en nuestro país - a la fecha, hubo cambios tecnológicos superlativos, pero no así de contenidos.
Por Monica Papaianni
Si nos remontamos a la era de Goar Mestre
y Alejandro Romay, los denominados zares
de la pantalla chica - por esa
época - encontramos que la comunicación
se fundamenta en entretenimiento puro, casi naif. Con el correr del tiempo, los
hechos políticos, sociales y cotidianos transformaron ese mensaje en un
instrumento de poder, para dominar a las multitudes, de bajo costo y sin que
las religiones intervengan.
Así llegamos a nuestros días, después de
haber pasado por mentiras tales como “estamos ganando la guerra de Malvinas”,
“ganamos el Mundial `78”…mientras en otro escenario, asesinaban
a nuestros compatriotas, o la
tristemente célebre frase :que se emitía a cada instante: “Los argentinos somos derechos y humanos”.
Después vendría Neustad y Grondona…
ahora soportamos a Grondona, y a
Tinelli y siempre, siempre el monopolio
Clarín de por medio.
Hoy se abren caminos, caminos en los cuales
podemos escuchar todas las voces y respetar al otro diferente. Comunicar desde todos los formatos, sin atemorizar ni
crear desazón al pueblo argentino, sirviendo de operador a un grupo. Entretener,
sin violencia de género y construir un espacio que nos identifique como
argentinos, en este tiempo de cambios sustanciales. Usar, en definitiva, esta
herramienta en favor de todos, no en beneficio de unos pocos.
Hoy,
somos testigos de un fenómeno dado como es 6-7-8, que generó una
creciente militancia activa, que defiende los cambios positivos y que no está
dispuesta a ser amedrentada por las políticas
esclavistas y monopólicas de los grupos
de poder, que atentan contra la estabilidad colectiva. Ese potencial humano
debe ser el destinatario de nuestras
convicciones.
Estamos frente a un antes y a un después.
Escapamos de ese letargo que nos obligó
a pensar que sobrevivir era la manera, fuera de la jaula, podemos contemplar al
mundo real, que nos incluye.
Fuente:Despierta Bs As
Enviado por Despierta Bs As el 28/06/2010