El cine: un arma cargada de futuro
RAYMUNDO GLEYZER
Pocos hombres pueden aglutinar desde sus primeros trabajos la excelencia profesional y la coherencia política de Raymundo Gleyzer, un ser inquieto por la realidad social, política y económica de toda Latinoamérica.
Nació
en Buenos Aires, un 25 de septiembre de 1941. Cámara en mano, registró
conflictos gremiales, cierres de fábricas, la matanza de Trelew, la
etnografía de los pueblos criollos, la exitosa Revolución Cubana y la
congelada Revolución Mexicana. Su obra, tempranamente acallada,
atraviesa los tiempos históricos y cobra importancia en la actualidad
por la solidez de sus ideales.
Un
grupo de tareas de la última dictadura militar lo secuestró un 27 de
mayo de 1976. Poco se conoce de su cautiverio. Su nombre integra la
lista de los periodistas-trabajadores de prensa desaparecidos.
Desde la mirada de Gleyzer
El
Observatorio(*) se reunió con Ernesto Ardito y Virna Molina -egresados
de la Escuela de Cine de Avellaneda y realizadores del documental-
antes del preestreno de "Raymundo" en el Auditorio Gregorio Selser de
la UTPBA. Durante la charla contaron por qué eligieron la figura de
Gleyzer como trabajo de tesis de sus estudios. Ardito afirmó: "Hay
un libro de la Cinemateca Uruguaya donde los amigos de Raymundo
hablaban de él, inclusive aparecen textos de Cine de la Base, y se
describe su método de producción y difusión. Al encontrarme con ese
libro y ver 'Los traidores', sentí un impacto que me hizo replantear lo
que estaba haciendo como realizador".
Y destacó que "cuando
comenzamos a hacer la película ni siquiera habíamos podido ver toda su
filmografía. Así que nos contactamos con la esposa de Raymundo, Juana
Sapire, que tiene la obra completa y todo el archivo fílmico, sonoro y
fotográfico de Gleyzer…
Con
esos documentos originales pudimos trabajar la investigación,
directamente desde Raymundo hacia nosotros, y fuimos construyendo todo.
Además, formamos una cooperativa en la que intervino Juana como
productora asociada".
Molina,
a su vez, reflexionó así sobre el valor de esta experiencia: "A través
de 'Raymundo' cursamos de vuelta una nueva escuela de cine", y agregó
"lo que quisimos plantear era una revisión de la historia argentina y
latinoamericana a partir de los filmes de Gleyzer, desde su mirada
marxista".
En
este sentido, la directora opinó que "a partir de 2001 la gente salió a
la calle a registrar lo que ocurría, a denunciar, pero ahora está
faltando la reflexión... Viendo los materiales y analizando cómo se van
desarrollando las actividades de los diferentes colectivos de contra
información, sentimos que tenemos que empezar a elaborar trabajos a
largo plazo y ver de qué manera nosotros -como cineastas- ayudamos a un
proceso de transformación, de qué manera nos incorporamos a los
movimientos en lucha".
LA ESPERANZA ES SUBVERSIVA
Extracto de la entrevista publicada en el periódico "Sin aliento", Año 4, Nº 4.
El
movimiento de videoactivistas está abriéndose camino, ganando espacios
y espectadores curiosos. Curiosos por temas tan diversos como la toma
de una fábrica o la pueblada de Trelew en 1972. Telaraña del pasado y
del presente que, según la mirada de cada realizador, explica una
realidad compleja habitada por ausencias y esperanzas.
El
Observatorio(*) estuvo en la sexta edición del Buenos Aires Festival
Internacional de Cine Independiente (Bafici) y recogió lo dicho en el
seminario "La revolución handicam" a cargo de Peter Wintonick
(periodista y cineasta) que presentó su documental "Ver es creer:
Handicams, Derechos Humanos y las Noticias", donde compila una serie de
entrevistas a videoactivistas que forman parte de la primera línea
mundial en esta revolución digital.
Wintonick
retoma la idea -ya expresada en Argentina por el cineasta Raymundo
Gleyzer en el Cine de la Base- de considerar al cine como un arma, él
dice: "La handicam no es un fetiche tecnológico, es un arma; el arma de
la cuarta revolución en el mundo del cine, después de la revolución del
cinemá verité, sin la cual no existirían los documentales tal como los
conocemos hoy..."
En
su documental la idea de la cámara como un arma política está muy
presente. Y aclara: "Nosotros libramos una guerra con medios pacíficos:
educación, información, esperanza. La esperanza es subversiva. Y el
compromiso social -algo que no existe en los medios masivos- sí puede
verse en la comunidad global de lucha generada por esta revolución
digital.
A
esta comunidad me gusta llamarla 'globalista' porque es antiética a la
globalización de los economistas y es, sobre todo, subversiva. Es la
subversión de la sociedad de vigilancia: ahora nosotros estamos
vigilando".
Producción periodística: Patricia Quiñones, Fernando Pellegrini y Leticia Amato. Observatorio de medios de la UTPBA
Fuente: http://www.observatorio.org.ar/
Enviado por Despierta Bs As el 05/07/2010